Ciudades costeras como Río de Janeiro, Cartagena y Ciudad de Panamá comparten la difícil tarea de desarrollar áreas urbanas de cara al mar. Los proyectos para recuperar o potenciar zonas costeras son de gran complejidad técnica debido a su carácter multisectorial—combinan soluciones de vivienda, energía, transporte, saneamiento, mitigación de desastres naturales, entre otras.

Más de 100 años después de la creación del su canal interoceánico, hoy Panamá es testigo de la primera aplicación de la vía de navegación de 77,1 kilómetros que conecta el mar Caribe y el océano Pacífico. Esta obra es uno de los mayores proyectos de infraestructura en América Latina y el Caribe y requirió el financiamiento de varios organismos.

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¿Qué impacto tienen obras como ésta sobre la calidad de vida y la sostenibilidad de la región?

A propósito de la inauguración de esta obra, tuvimos oportunidad de conversar con Ilya Espino de Marotta, Vicepresidenta Ejecutiva de Ingeniería y Administración de Programas de la Autoridad del Canal de Panamá, sobre tres lecciones aprendidas a partir de la ampliación del Canal de Panamá:

  • El compromiso con la comunidad es necesario para el éxito de los proyectos– Planificar espacios urbanos requiere de una evaluación de las necesidades de la comunidad, además de consultas periódicas para incluir sus percepciones.  Esto hace que los ciudadanos se sientan parte del proceso, sientan que se considera su cultura y que sus voces son escuchadas.   En el caso de Panamá, previo al desarrollo de la obra, se realizó un referéndum el 22 de octubre de 2006 tras el cual 77,8% de los panameños aprobaron la propuesta para la expansión de su canal.
  • Reducir el impacto ambiental de los proyectos es clave para su sostenibilidad– El desarrollo urbano sostenible implica proveer calidad de vida a los ciudadanos sin degradar el entorno. Con esto en mente, el proyecto de ampliación del canal incorpora tinas de ahorro de agua que permiten pasar 3 veces más carga por esta vía utilizando un 7% menos de agua. En otras palabras, 60% del agua de cada tránsito se estará reutilizando, ayudando a preservar este activo tan importante.
  • El impacto económico, tanto local como regional, es un indicador de éxito de los proyectos de infraestructura urbana– Todo proyecto debe considerar el impacto económico que tendrá en la comunidad, en otras palabras, su potencial para generar trabajo, acceso a recursos y a servicios básicos para todas las clases sociales. La ampliación del canal de Panamá contribuye a una mejor integración de la región al comercio internacional. Adicionalmente, el tránsito del canal y los servicios conexos al mismo generan mayores ingresos para el estado panameño.

Fuente: https://www.iagua.es/

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