Desde hace unos años las zonas francas como instrumentos de promoción al comercio exterior y mecanismo de atracción a la inversión y generación de empleo, ha sido objeto de críticas por algunos, apoyadas por otros, satanizadas, promocionadas y de alguna manera siempre referidas con comentarios positivos o negativos, algunos hablando de su importancia, pero en realidad poco apoyadas por todos quienes realmente deberían hacerlo.

Y es que varios de quienes hoy las critican, no conocen a ciencia cierta que es una zona franca, incluso nunca habrán siquiera pisado un parque industrial, para mirar cómo es de importante crecer en comunidad, pero además, para ver que en esas zonas geográficas hay espacio para las grandes, medianas y pequeñas empresas.

La situación actual por la que atraviesa este modelo en Colombia no es la mejor. La seguridad jurídica y el exceso de regulación ha venido taladrando las potencialidades que tiene el instrumento. En los países que cuentan con este modelo, tienen distintos alcances, condiciones, beneficios y tratamientos especiales, en el que debe quedar claro, que nos es precisamente nuestro país el que más otorga “prebendas” como algunos la califican; es decir, que la competencia no está dada por lo que tiene cada zona en el país sino contra los modelos con los que se cuenta en la región; es allí en donde está la verdadera competencia. Esto tampoco parecen entenderlo los críticos y quienes creen que el modelo debe seguirse restringiendo.

Dentro de este contexto, las oportunidades que debemos concretar para fortalecer el instrumento, deberían ser entre otras las siguientes:

Asumir un real y claro compromiso para modernizar, simplificar y automatizar el instrumento;

Integrar las operaciones de zona franca con los demás instrumentos de promoción al comercio exterior, léase: sistemas especiales de importación – exportación, sociedades de comercialización internacional, depósitos francos, conforme se señala en el artículo 8 del decreto 2147/16, para permitir desarrollar encadenamientos productivos y economías de escala, entre otros;

Convertir a las zonas francas en plataformas de comercio electrónico, asunto que se ha planteado en diferentes escenarios y oportunidades al Gobierno Nacional, pero que no ha logrado concretarse. Es necesario trabajar interinstitucionalmente para fijar una política clara en regulación, alcance, administración y control de manera que se permita tener un modelo atractivo para la inversión y el desarrollo del modelo en el que Colombia se convierta en el hub de las américas del comercio electrónico.

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Desde que se expidió el Decreto 2147/16 se incorporó un nuevo criterio, llamado plan de internacionalización de las zonas francas, que no es otra cosa que establecer requisitos de desempeño en materia de exportaciones, lo que sin duda alguna desde el punto de vista de la técnica es una contradicción, de cara a lo que establece la mencionada ley de zonas francas 1004/05, otro de los alcances que deberían ser analizados desde el punto de vista no solo de la legalidad, también para definir a quien le correspondería construir los lineamientos generales y los criterios de la política pública.

Otorgar seguridad jurídica, pues la gran cantidad de conceptos existentes, pero los que cada vez se profieren, afectan la confianza inversionista. Es necesario unificar la doctrina y establecer un procedimiento administrativo entre las entidades de gobierno que intervienen en la promoción y el control, para evitar que las líneas de política en materia de zonas francas se pierdan por interpretaciones o entendimientos operativos que castigan la useguridad jurídica y afectan la confianza inversionista;

Crear la Comisión Mixta de Zonas Francas, para fortalecer la institucionalidad pública y privada, en este sentido dar mayor identidad al instrumento; esta Comisión debería construir los criterios y lineamientos para marcar el norte que se necesita y consolidar el instrumento en materia de inversiones, generación de empleo y comercio exterior;

Con la obtención de claridad, precisión y desarrollo de estos aspectos, estaríamos asegurando que se cumplan a cabalidad, los propósitos y finalidades de la Ley de zonas francas, con lo que se consolidaría esta herramienta para traer bienestar y riqueza a las regiones a través de estos polos de desarrollo económico y social.

Fuente: https://www.analdex.org/

Por: Diego Rengifo García, vicepresidente técnico Analdex

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