Una de las metas de la Alianza del Pacífico (AP), el bloque económico compuesto por ChileColombiaMéxico Perú, es alcanzar un área de integración profunda donde los bienes y servicios se intercambien sin pagar aranceles o enfrentar otras barreras al comercio.

Para ello, además de eliminar aranceles, que para el 2019 ya cubren más del 98% de los productos en promedio, la Alianza ha puesto en marcha novedosas soluciones de facilitación comercial para que las empresas puedan comerciar sus bienes de manera fácil, transparente y económica.

Una de las soluciones es la interconexión, o más comúnmente llamada interoperabilidad de las ventanillas únicas de comercio exterior (VUCE) de los cuatro países, cuyo modelo se creó con base en los más altos estándares internacionales. La plataforma está abierta para que cualquier bloque o país que cuente con una VUCE en pleno funcionamiento se pueda enlazar. Por ejemplo, la AP acordó con el MERCOSUR un acercamiento en esta área, y existe el potencial de hacer lo propio con la Plataforma Digital del Comercio Centroamericana.

Alianza del Pacífico: pionera mundial en interoperabilidad de VUCEs

Los miembros de la AP establecieron sus ventanillas únicas entre el 2006 y el 2013, lo que permite a los operadores económicos tramitar desde un único sitio electrónico permisos, autorizaciones y, en algunos casos, pago de tasas de las operaciones de comercio exterior. Las VUCEs traen una serie de beneficios como la reducción de tiempos, costos e incertidumbre, así como una mejor coordinación y transparencia entre las entidades públicas.

Para ampliar estos beneficios, la AP inició el proyecto de interoperabilidad en el 2016 con miras a conectar sus VUCEs e intercambiar, en tiempo real, la información contenida en los principales documentos que acompañan las operaciones de comercio exterior. Un año después los países ya realizaban el intercambio de datos de los certificados fitosanitarios y en 2018 de datos de los certificados de origen. A la fecha, se han compartido más de 50,000 certificados y se espera que este número aumente con la transferencia de datos de la declaración aduanera, proceso que culminará en el 2020.

Estos logros se destacan a nivel mundial por haber sido obtenidos en tiempo récord, a pesar del nivel de complejidad técnico, legal y político que supone la interoperabilidad de las VUCEs. Como referencia, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA) arrancó el desarrollo de su plataforma de interoperabilidad en 2005, dando inicio a los intercambios en 2018, según un reciente estudio de APEC.

Los beneficios

Una primera evaluación del BID, focalizada en los beneficios económicos de la interoperabilidad de las VUCEs, estimó que el intercambio de los datos de los certificados fitosanitarios a través de la plataforma generó, en promedio, un ahorro de costos de 30% para los operadores económicos.

De manera particular, Chile ha estimado que el intercambio electrónico en tiempo real de los certificados fitosanitarios le ha permitido reducir la tramitación de cuatro días a sólo unos minutos, y en ahorrar unos US$ 250 por operación.

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Por su parte, México estima que ha reducido de dos semanas a 30 minutos el tiempo para autentificar y validar los datos de los certificados fitosanitarios, un avance relevante dado que los productos agrícolas perecederos son los que requieren estos certificados.

Los beneficios de conectar las VUCEs a través de este mecanismo también contribuyen a promover mayor eficiencia y combatir a la corrupción, ya que al recibir los datos con anticipación se permite realizar una mejor gestión de riesgos en frontera, garantizar la seguridad de los datos y promover estándares internacionales.

¿Cómo logró la Alianza del Pacífico conectar sus VUCEs?

En primer lugar, en el 2015 los cuatro presidentes de los países miembros establecieron como meta lograr esta interconexión para facilitar el comercio intrarregional. Para ello lo plasmaron en un mandato presidencial, asegurando el compromiso político y los recursos financieros y humanos.

Los países conformaron equipos técnicos que trabajaron intensamente para homologar los datos de los certificados a intercambiar siguiendo estándares internacionales y ajustar los marcos normativos, técnicos y tecnológicos al interior de cada país.

De manera paralela, con el apoyo del BID, se comisionó a CrimsonLogic, a través de un proceso de licitación pública internacional, el diseño e implementación del software de interoperabilidad que fue instalado en cada uno de los países para permitir el intercambio de datos en tiempo real. Adicionalmente, los países suscribieron acuerdos clave de reconocimiento mutuo de firmas, privacidad y seguridad de los datos.

Es importante considerar que el intercambio de datos se realiza punto a punto y bilateralmente sin pasar por una entidad central. El beneficio de este modelo es su sostenibilidad al no depender de un ente central coordinador y la posibilidad de ir sumando a otros países de la región.

El futuro es prometedor ya que los países de la AP se han puesto la meta de seguir fortaleciendo esta solución al seguir incorporando nuevos certificados y documentos y otros socios comerciales estratégicos.  Estas son medidas prácticas para una mayor integración en la región.

Columna publicada por el BID

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