En los últimos años, la industria de la aviación está investigando soluciones innovadoras que permitan reducir, significativamente, el impacto medioambiental del transporte aéreo. Los motores aeronáuticos producen una ingente cantidad de emisiones contaminantes resultantes de la combustión de queroseno y, por ello, la búsqueda de alternativas sostenibles se ha convertido en una prioridad.

Sólo en España, los datos del tráfico de aviones comerciales de este año rebasarán los 80 millones de pasajeros. Una cifra abrumadora que ha sido impulsada por el extraordinario boom turístico que ha vivido el país en verano.

El impacto medioambiental del incremento de las rutas se puede apreciar de un vistazo gracias al sistema FACET (Future Air Traffic Management Concepts Evaluation Tool), un software de gestión del tráfico aéreo desarrollado por la NASA, que monitoriza las trayectorias de todos los vuelos comerciales en el mundo.

Llega la alternativa eléctrica para el transporte aéreo de pasajeros

Es evidente que entre los principales desafíos para el actual sector aeronáutico se encuentra el avanzar hacia un medio de transporte que implique una mejor y más eficiente actuación con el medioambiente y menos dependencia de combustibles fósiles. Y que, además, se trate de una decisión obligada sobre todo si se quieren cumplir los objetivos técnicos medioambientales de la Comisión Europea de Flightpath 2050 Vision for Aviation que implican la reducción de CO2 en un 60%, la reducción de NOx en un 90% y la reducción de ruido en un 75%.

Ante este panorama, Airbus, Rolls-Royce y Siemens están invirtiendo y enfocando su trabajo de investigación en el desarrollo de un prototipo con tecnología híbrida. Gracias a este proyecto, una de las cuatro turbinas de gas del avión será reemplazada por un motor eléctrico de dos megavatios. Mientras que, a continuación, el proyecto prevé reemplazar una segunda turbina de gas con un motor eléctrico una vez que se haya demostrado la madurez y eficiencia del sistema.

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El prototipo de tecnología híbrida E-Fan X explorará los desafíos de los sistemas de propulsión de alta potencia tales como efectos térmicos, gestión de empuje eléctrico, altitud y efectos dinámicos en sistemas eléctricos y problemas de compatibilidad electromagnética. El objetivo es impulsar y hace madurar la tecnología, rendimiento, seguridad y fiabilidad para permitir el rápido progreso de tecnología eléctrica híbrida. El programa quiere establecer también los requisitos para la certificación futura de aeronaves de propulsión eléctrica, a la vez que capacita a una nueva generación de diseñadores e ingenieros a llevar un avión comercial híbrido-eléctrico a un paso más cerca de la realidad.

En el desarrollo de E-Fan X, el primer avión híbrido eléctrico comercial:

  • Airbus será responsable de integración total, de la arquitectura de control del sistema de propulsión híbrida-eléctrica, las baterías y su integración con los controles de vuelo.
  • Rolls-Royce será responsable del motor turboeje, del generador de 2 MW y de la potencia electrónica. Junto con Airbus, también trabajará en la adaptación del ventilador a la vaina existente y al motor eléctrico de Siemens.
  • Siemens facilitará los dos motores eléctricos y su unidad de control electrónico de potencia, así como el inversor, el convertidor CC/CC y el sistema de distribución de energía. Esto se suma a la colaboración de E-Aircraft Systems House entre Airbus y Siemens, lanzada en 2016, que tiene como objetivo el desarrollo y la maduración de varios componentes del sistema de propulsión eléctrica y su demostración terrestre en varias clases de potencia.

El objetivo final del proyecto de Airbus, Rolls-Royce y Siemens es el de construir un avión de pasillo único que, en 2020, pueda transportar a un centenar de pasajeros y que esté propulsado por un sistema electrificado de entre 20 y 40 megavatios.

Fuente: http://www.ciudadesdelfuturo.es

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