El sector industrial y logístico es uno de los que más ha evolucionado con la llegada del e-commerce y los nuevos hábitos de compra, que han desarrollado una distribución urbana y cada vez más inmediata.

Además, no pasa desapercibido el rápido crecimiento del e-commerce en España. En concreto, es el cuarto país de la Unión Europea en el ranking de ventas on-line y cuatro de cada diez españoles realiza compras por internet de forma habitual, según datos de CES.

Paralelamente, cada vez estamos viendo más aperturas de flagships, locales comerciales y tiendas en los centros urbanos de grandes ciudades, que también requieren de una logística eficiente y bien organizada. Así, cada vez es más evidente el problema de la e-logística y de la Distribución Urbana de Mercancías (DUM).

El número de operaciones de carga y descarga en la vía pública va en aumento, mientras que las redes comerciales se pueden ver afectadas por las restricciones al tráfico de mercancías y las incidencias medioambientales, entre otros factores.

Estas tendencias impactan en el sector inmobiliario, produciendo cambios sustanciales en los espacios y provocando que algunas tipologías de activos pierdan importancia y valor en favor de otras. Además, están provocando la aparición y transformación profunda de otros activos inmobiliarios.

Proyecto Logiprime

Para afrontar estos cambios, y conseguir que los productos lleguen a su destino, ya sea una tienda a pie de calle, un centro comercial o una casa particular, es necesario que la red de distribución sea óptima. En esta sentido, CBRE está desarrollando actualmente en España el proyecto Logiprime, una red de plataformas para la distribución urbana de mercancías que se desarrollará en Madrid y Barcelona a partir de este 2017.

El sector se dirige hacia tres tipologías de naves bien diferenciadas entre sí, como son las naves de gran volumen, las naves próximas a las grandes ciudades y una tercera tipología, como son las ubicadas dentro de los núcleos urbanos.

Con todo ello, la industria inmobiliaria en general, y el sector logístico en particular, debe evolucionar, enfocándose en las nuevas tendencias de consumo y situando al cliente en el centro, y ya se están empezando a ver nuevos espacios físicos adaptados a esta coyuntura.

Tres tipologías de naves

Es indispensable ser capaces de adelantarse las necesidades de los clientes en lo que respecta al tipo de activo, la innovación o la sostenibilidad, conscientes de que el sector logístico, a día de hoy, está claramente condicionado por el e-commerce

En este sentido, el sector se dirige hacia tres tipologías de naves bien diferenciadas entre sí.

En primer lugar, las naves logísticas de gran volumen, que se construyen y se seguirán construyendo en zonas alejadas de las grandes ciudades. Estas naves se caracterizarán por sus más de 25.000 m2 y sus alturas de unos 12 metros, con ratios de muelles más elevados que los que presentan en la actualidad, almacenando bienes de baja rotación.

La llegada del e-commerce ha impactado en el sector inmobiliario, produciendo cambios sustanciales en los espacios y provocando que algunas tipologías de activos pierdan importancia y valor en favor de otras.

En segundo lugar se sitúan las naves próximas a las grandes ciudades, con un tamaño inferior a los 25.000 m2 y que estarán más enfocadas al cross-docking.

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Éstas son capaces de distribuir también a las ciudades de una manera eficiente y rápida, y aunque seguirán desarrollándose y utilizándose, lo harán en menor medida debido a la aparición de una tercera tipología de naves: las ubicadas dentro de los núcleos urbanos. Estas naves realizarán la distribución de mercancías y de bienes, lo que se conoce como PDU (Plataformas de Distribución Urbana).

Esta tercera tipología de nave, que marcarán un antes y un después en nuestro sector, tendrán menor volumen y presentarán accesos directos en vez de muelles, con alturas más reducidas. Así, se evitará la entrada en las horas del día de grandes camiones y se ahorrará en términos energéticos y de contaminación.

Mayor eficiencia

Sin embargo, el cambio más importante será la mayor eficiencia por parte de operadores y ocupantes a la hora de distribuir a sus clientes, porque lo que estos quieren, por encima de todo, es mayor rapidez en la entrega de pedidos.

Otra cuestión que marcará el futuro inmediato de este sector es el de la innovación. En los próximos años, la innovación deberá realizarse en periodos cada vez más cortos para adaptarse al mercado y no desaparecer en el intento.

Este aspecto va siempre muy ligado a la tecnología y la informática, y, de hecho, los operadores y ocupantes utilizan cada día más este tipo de plataformas tecnológicas avanzadas con las que se consigue, sobretodo, un importante ahorro de los costes.

En definitiva, es indispensable ser capaces de adelantarse las necesidades de los clientes en lo que respecta al tipo de activo, la innovación o la sostenibilidad, conscientes de que el sector logístico, a día de hoy, está claramente condicionado por el e-commerce que ha llegado para quedarse y el auge de esta forma de consumir marcará, sin duda, un punto de inflexión para el sector logístico e industrial.

Fuente: http://www.cadenadesuministro.es

 

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