La administración inversa de los materiales responde a regulaciones medioambientales por iniciativas propias o de los consumidores. La disponibilidad y medios para la información de los materiales contribuyen al diseño de las actividades propias de recepción, almacenamiento y despacho, ya que un almacén no sólo se integra por infraestructura física y maquinaria, requieren de ciertos elementos que fortalecen su capacidad de atención de los pedidos.

Para trazar el origen de los materiales se deben considerar dos etapas: el registro en el sistema del lote de cada artículo recibido del proveedor y el entregado al cliente. Mientas que la visibilidad nos permite identificar qué productos hemos atendido a nuestros clientes y qué lotes deberíamos considerar en un próximo despacho.

La trazabilidad hacia atrás valida el origen del producto y de sus componentes para responder o anticiparse a posibles incidentes, como ha ocurrido en la industria automotriz. De un tiempo atrás, los fabricantes de vehículos identifican posibles problemas con sistemas de funcionamiento tan complejos como los de freno y suspensión, por lo cual han solicitado que ciertos modelos y números de series de motor sean llevados de vuelta a los concesionarios con el propósito de hacer las correcciones necesarias y evitar incidentes mayores.

La logística inversa es el flujo diseñado para las devoluciones como consecuencia de deterioros, disconformidad, vencimiento, garantías, entre otros, regresando la mercancía a sus puntos de origen para reparación, reacondicionamiento, reprocesamiento o eliminación. Esto motiva identificar la información para confirmar que dicho artículo corresponde a la entrega realizada previamente.

Diversos sectores productivos están propiciando el desarrollo de sus cadenas inversas. En algunas industrias se ven forzadas a establecerlas debido a regulaciones medioambientales, por iniciativas propias de la organización o de los consumidores, al identificar este proceso como una fuente para reducir costos operativos gracias a la reutilización parcial o total de los materiales.

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Por ejemplo, en la última década la industria de bebidas carbonatadas ha fomentado el reciclaje de los envases PET para la elaboración de prendas sintéticas conocidas como polares. Esto ha creado una línea tangencial en la operación de la cadena para diseñar nuevos esquemas de negocio que refuerzan la oferta y competitividad de la industria textil.

Establecer una cadena inversa, ya sea por elección o necesidad, enfrenta nuevos objetivos para atender a los clientes, definir qué actividades debe subcontratar, cuáles debe realizar y, en general, cómo mantener al mínimo los costos sin dejar de agregar valor.

La construcción de una cadena de suministro inversa se realiza con base en cinco elementos esenciales:

Abastecimiento de artículos. La rentabilidad de estas cadenas está en gestionar cuidadosamente la calidad, cantidad y recursos empleados en la recuperación de los materiales. De lo contrario, las empresas pueden sobreexponerse con materiales de calidad tan variable que la reutilización puede ser una tarea casi imposible.

Infraestructura y redes de transporte. Los materiales deben ser trasladados a determinadas instalaciones para la verificación, clasificación y reutilización respectiva. No existe una clave para el diseño de una red de logística inversa, ésta debe adaptarse a los aspectos físicos y técnicos de los artículos, así como económicos del proceso.

Verificación. Este proceso demanda mucho tiempo, pero puede agilizarse al someter los artículos al cumplimiento de especificaciones técnicas y al utilizar herramientas tecnológicas para automatizar el seguimiento y el análisis.

En general, las empresas deberían procurar tomar decisiones de reutilización sobre el cumplimiento de las especificaciones técnicas en la etapa más temprana posible del proceso de devolución. Esto puede reducir costos inmersos en la operación y agilizar la entrega del nuevo producto.

Reacondicionamiento. Se puede obtener mayor valor de los materiales al extraer y reacondicionar los componentes para su reutilización. Estos procesos tienden a ser menos predecibles que la fabricación tradicional porque puede haber una exposición mayor respecto a los tiempos de entrega y la calidad de estos artículos devueltos.

Como en el punto anterior, anticiparse a esta actividad en la etapa más temprana del proceso, ayudará a reducir la incertidumbre y los costos

Demanda. Para comercializar un producto reciclado, se debe identificar si existe un mercado con demanda insatisfecha o dispuesto a adquirirlo como consecuencia de atender una necesidad que permaneció oculta. Entre los clientes potenciales de los artículos reprocesados, se incluyen no sólo los primeros compradores, sino también nuevos clientes pertenecientes a diferentes mercados.

Por ejemplo, puede que la empresa quiera dirigirse a clientes que no pueden adquirir los productos nuevos, pero que no dejarían pasar la oportunidad de comprar otros artículos a menor costo resultantes del flujo inverso.

En la etapa de levantamiento de información para un proyecto de consultoría que realicé en una empresa agroindustrial, el jefe de almacén me indicó que según la disponibilidad de espacios se asignaba la ubicación de la materia prima, lo cual no necesariamente coincidía con el saldo anterior ya almacenado. Para despachar, el encargado apelaba a su memoria sin importar el número de lote, dato que no se registraba en el sistema.

Sorprendido, le pregunté por los despachos de productos terminados, a lo que atinó a esbozar una sonrisa y tomándose la cabeza con la mano derecha me dijo: ´Con el canal moderno tenemos constantes problemas y en muchas ocasiones nos rechazan las entregas. Al verificar en su sistema, se percatan que el lote ya ha sido entregado con anticipación y que no es el que corresponde, error que nos cuesta mucho dinero al incrementar el costo por falso flete, pero podría evitarse con la administración de lotes´.

La logística inversa mantiene una relación estrecha, casi cómplice, con la trazabilidad para operar con mayor fluidez y eficiencia los procesos de devolución, los cuales requieren de los registros de información, pero al estar incompletos o no existir, podrían generar retrasos y sobrecarga de costos a la operación.

La trazabilidad es importante y genera valor para la operación, donde el cliente percibe los resultados que exigen la ley y la competencia, pero sobre todo la responsabilidad de garantizarle al consumidor el uso responsable y sostenible de los recursos y materiales empleados en el proceso de elaboración.

Por lo general, las empresas que tomaron la decisión de incorporar este proceso con éxito, han coordinado con cada etapa de su cadena de suministro tradicional, modelando un sistema alterno, así como tomar decisiones de diseño y fabricación al tener en cuenta el reciclaje y reacondicionamiento posterior.

La industria de electrodomésticos incorpora sensores que indican si es oportuno reacondicionar el artículo, lo cual reduce costos de verificación y reutilización. Además, esto permite que la empresa adquiera beneficios directos al obtener artículos con mejores estándares de calidad e incluso, pensar por adelantado en estrategias y fuentes de nuevos recursos para estas cadenas de suministro.

Fuente: http://www.logisticamx.enfasis.com

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