Ser amigable con el medioambiente no es tarea sencilla ni, mucho menos, barata, sobre todo para micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que deben sacar el máximo provecho a cada peso que tienen para mantenerse activas en una economía cada día más exigente y competida, sin dejar de lado su responsabilidad ambiental.

Un proyecto de este orden, por pequeño que parezca, demanda millonarios recursos que, por lo general, no se tienen a la mano. Por eso el sector financiero se ha convertido en un aliado clave para esos propósitos.

Prueba de ello son los recursos que facilitó para proyectos ambientales, cerca de 9,4 billones de pesos, y de estos 1,2 billones solo en el 2015, a través de distintos mecanismos, como las líneas de financiamiento verde, según un informe reciente de la Asobancaria.

La lista de proyectos amigables con el medioambiente financiado con recursos de la banca es bastante amplia: cobija a todos los sectores, y van desde la instalación de paneles solares para producción de energía limpia y desarrollo de infraestructura sostenible hasta la puesta en operación de vehículos eléctricos (taxis) y buses articulados en algunas ciudades del país.

La mayoría de bancos del país tienen líneas para este tipo de proyectos. Los recursos son propios o vienen de organismos multilaterales como la Corporación Financiera Internacional (IFC), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En Colombia, las estatales Findeter, Finagro y Bancóldex, entre otras, tienen líneas de redescuento para similares propósitos.

Solo Bancóldex colocó unos 200.000 millones de pesos entre el 2012 y el 2015, y hay otros 205.000 millones listos para prestar durante este año y el siguiente.

“El programa que lanzamos de eficiencia energética para hoteles, clínicas y hospitales tiene 65.000 millones de pesos disponibles; el de buses híbridos, 70.000 millones, y ya se han colocado 70.000 millones de un cupo total de 140.000 millones. Eficiencia energética y renovable y la de desarrollo sostenible, este año se deben retanquear con otros 80.000 millones”, dice Doris Arévalo, gerente de Flujos Globales de Bancóldex.

Ligia Castro, directora corporativa de Ambiente y Cambio Climático de la CAF, dijo que desde el 2013 trabajan en esas iniciativas no solo apoyando a las industrias en sus proyectos, sino consiguiendo recursos para financiarlos, con organismos mundiales como los bancos KFW, de Alemania, y AFD, de Francia.

Del primero ya obtuvieron una donación de 4 millones de dólares para financiar iniciativas medioambientales en el país; esa capacidad es mayor, toda vez que el 23 por ciento de la cartera de la CAF está enfocado a atender proyectos verdes en Latinoamérica.

Pero con una meta para reducir en 20 por ciento las emisiones de CO2 para el 2030, varias entidades tienen iniciativas similares con miras a conseguir recursos para prestar.

Faltando unos cuantos días para que culminara el 2016, Bancolombia consiguió 350.000 millones de pesos a través de la emisión de bonos verdes, convirtiéndose en la primera realizada por una entidad privada en Latinoamérica.

Meses antes, la CAF le había aprobado 60 millones de dólares para financiamiento de proyectos de eficiencia energética, energías renovables, producción limpia y construcción sostenible, señaló Castro.

Franco Piza, director de Sostenibilidad de Bancolombia, dice que en nueve años han evaluado más de 650 proyectos que representan 30 billones de pesos en financiamiento en diferentes industrias y sectores.

“Todos los proyectos que nos presentan son altamente rentables y viables, pero hemos dejado de financiar cerca de 15, en promedio, cada año, dado que los impactos que se materializarían en su implementación serían manejados por nuestros clientes”, advierte.

En los últimos dos años, este banco otorgó financiación por más de 1,3 billones de pesos en 1.390 operaciones en proyectos verdes.

El compromiso de la banca no es solo con créditos. Sus directivas están comprometidas a aportar desde sus instituciones para cumplir las metas de gases de efecto invernadero.

Ana Alejandra Jiménez, gerente de Responsabilidad Social Corporativa del Banco de Bogotá, dice que la entidad viene impulsando acciones para promover y apoyar las iniciativas empresariales amigables con el medioambiente.

“Desde el 2013 firmamos el acuerdo Protocolo Verde, suscrito por el Gobierno y el sector financiero colombiano, que tiene por objetivo facilitar la convergencia de esfuerzos para la implementación de políticas y prácticas en términos de desarrollo sostenible”, comenta.

El compromiso de la banca es contribuir a la reducción de emisión de gases de efecto invernadero mediante mayor eficiencia operativa, de ahorro de energía, papel y agua, y la construcción y uso de instalaciones ecoeficientes.

“Nuestra estrategia está basada en tres pilares: ecoeficiencia; gestión de riesgos ambientales y sociales de las operaciones de crédito que el banco financia, y los productos financieros verdes”, dice Arévalo, directiva de Bancóldex.

Piza, de Bancolombia, sostiene que, sin los vertimientos y chimeneas de otras industrias, la infraestructura operativa de la entidad deja una huella de carbono cercana a 14.000 toneladas de CO2 al año, lo que los llevó a reflexionar sobre la importancia de identificar los consumos, para empezar a generar valor, eficiencia y un menor impacto ambiental.

A mayor impacto, más barato sale el préstamo

Cuanto más eficiente sea un proyecto, mayor es la posibilidad de una reducción en tasa de interés. Este es tan solo unos de los beneficios de las llamadas ‘líneas verdes’ con las que cientos de firmas están financiando su transformación productiva para hacerla más amigable con el medioambiente.

Dado que los resultados de esas iniciativas son a mediano y largo plazo, las entidades han fijado periodos de gracia para iniciar el pago de los créditos, según la clase de proyecto.

Acceder a los recursos de la banca privada, de segundo piso o de organismos multilaterales se puede hacer de forma directa o mediante una entidad bancaria que analiza la viabilidad del proyecto y se asegura de que las empresas cumplan los lineamientos, para lo cual ofrecen acompañamiento técnico permanente con miras a establecer y medir los impactos y beneficios.

Fuente: El Tiempo Noticias

Imagen: Archivo El Tiempo Noticias

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