El presidente chino, Xi Jinping, declaró hoy en Belgrado que la amistad entre China y Serbia abre una “brillante perspectiva” de cooperación y prosperidad bilateral con países de Europa central y oriental, en la llamada nueva Ruta de la Seda comercial y económica.

Tras reunirse con el presidente serbio, Tomislav Nikolic, Xi Jinping dijo que los dos presidentes han firmado una declaración para reforzar sus relaciones, tradicionalmente buenas, y señaló que Serbia tiene un papel importante en la nueva ‘Ruta de la Seda’.

“Eso simboliza una nueva era y el progreso en nuestras relaciones, y es un importante ejemplo en las relaciones con los países del centro y este europeo”, declaró el dirigente chino.

Los analistas serbios consideran esta visita, la primera de un jefe de Estado chino a Serbia en 30 años, iniciada el viernes y que concluye mañana, como una gran oportunidad para Serbia de establecerse como centro logístico y de inversiones chinas en el sureste de Europa.

China ha reforzado en los últimos años la cooperación comercial con 16 países de Europa central y oriental y su intercambio con esta región supera ahora los 55.000 millones de dólares.

Xi Jinping indicó que China apoya los esfuerzos de Serbia de ingresar en la Unión Europea (UE), mientras que Nikolic se declaró “convencido de que el futuro de Serbia desde hoy será muy diferente” y auguró que Serbia sería “el socio más importante de China, no sólo en la región”.

Los ministros y otros representantes de las delegaciones china y serbia suscribieron hoy 20 memorandos de intenciones en diferentes áreas, entre ellos un acuerdo entre los bancos emisores de los dos países sobre el intercambio de divisas.

Además, se establecerá en Belgrado un centro para la cooperación de China con países del centro y este europeo, se prevé construir una autopista y habrá cooperación en la industria de Defensa, en turismo, telecomunicaciones, cultura y artes, ciencia y inversiones en proyectos de energía renovable, entre otros sectores.

Serbia encara dificultades económicos y un elevado paro y trata de atraer inversiones extranjeras para la privatización de grandes empresas estatales y revitalizar su economía, sumida en una grave crisis desde el estallido en la década de 1990 de distintas guerras y conflictos en los Balcanes.

Empresas chinas ya han edificado un puente sobre el Danubio en Belgrado, han reconstruido una central termoeléctrica y preparan la modernización de la vía férrea entre Belgrado y Budapest.

Una compañía china adquirió una acería serbia por 46 millones de euros y prevé inversiones de 300 millones.

Para Serbia, China es también un importante apoyo en su determinación de no reconocer la secesión de Kosovo, antigua provincia serbia, poblada por una mayoría de albaneses étnicos, que se proclamó independiente en 2008.

 

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