Realizando una visita al sur del país, es emocionante ver cuanta riqueza  hay en los paisajes montañosos y fértiles que tiene el Departamento de Nariño, sin contar lo majestuoso que es el Volcán Galeras,  en su entrada a la ciudad, se observa la fila de tractomulas con pancartas apoyando el paro, policías custodiándolas y lo más importante, toneladas de comida represadas, generando pérdidas incalculables para todos.

Más allá del paro camionero, la ciudad de Pasto, presenta desabastecimiento de gasolina, en Colombia es muy extraño ver este fenómeno, ya que cotidianamente abastecer nuestros carros de combustible, es tan fácil como ir a una estación de servicios y solicitar al bombero llenar nuestro tanque de gasolina, situación diferente que sucede en esta capital, ya que las colas para abastecer gasolina, superan kilómetros y  más que eso son días enteros los que demoran los nariñenses para cargar sus vehículos.

Similar a las colas de una E.P.S., donde las personas tienen que dormir en las calles, en esta ciudad se presenta, aunque en vez de esperar una cita o un medicamento, aquí es por un poco de gasolina.

Esta situación es causada por un motivo económico, ya que Nariño por ser un departamento de fronteras con el Ecuador, su gasolina es subsidiada por el estado, razón por la cual el combustible destinado para este territorio, es vendido a un mejor postor camino al departamento, en el que su combustible no sea tan económico y pueda representar una ganancia tanto para el conductor como para los dueños del mismo.

A todos estos inconvenientes, sumemos esté paro que represa la salida de alimentos y la entrada de otros, situación nefasta para los campesinos, recordemos que muchos alimentos como la papa, cebollas, etc., son productos de primera necesidad que consumimos en nuestros hogares diariamente, estos productos han incrementado su precio en todo el país, y parte de estas causas, es por el paro camionero. Que solo nos trae desabastecimiento, precios caros y pobreza para nuestros campesinos.

Definitivamente darle la razón a los camioneros o al estado es una tarea difícil ya que las dos partes exponen puntos sólidos, los camioneros como muchos en un sector transporte, a veces abusan de las tarifas, con las necesidades de transporte, así como el gobierno, también debe regular precios de combustible, peajes, evitar robos y garantizar la seguridad de la carga, esto es un proceso de acuerdos que solo se logra con el dialogo.

Aunque desde mi punto de vista hay soluciones razonables, como lo son exportar al Ecuador todos estos productos represados, a bajos precios, vender los alimentos a bajos precios en el mismo departamento u otras soluciones razonables, de cualquier forma encontrar una solución pronta es necesaria y ojala con un cambio definitivo que nos beneficie a todos.

Juan David Magorga Cerpa 

Especialista en logística de transporte internacional de mercancías – Uninorte.

 

 

 

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