Colombia ocupa el cuarto puesto en actitud positiva hacia el emprendimiento a nivel mundial, según estudios de la Universidad de Múnich, Alemania; y eso lo corroboran las pequeñas y medianas empresas (Pymes), que en el país representan 99,9% del total de las industrias (cerca de 1,6 millones de unidades empresariales), que aportan alrededor de 38% del PIB nacional.

Esto significa que su solidez, su producción y su innovación deben estar en altos niveles de exigencia, lo que conlleva a dinamizar el mercado y ayudar a fortalecer la economía nacional. De esta forma, para moverse con rapidez y eficiencia, estas pequeñas empresas necesitan de una flota de transporte versátil, que les permita trasladar grandes volúmenes de carga o de mercancías y, por supuesto, que les garantice excelentes desempeños y bajos costos de funcionamiento.

Desde esta perspectiva, varias marcas automotrices en Colombia se han puesto en la tarea de ofrecer, cada vez más, modelos con mayores prestaciones y con diferentes modos de carga para facilitar este tipo de necesidades.

Dentro del segmento automotor, a estas referencias se les denomina comerciales o utilitarios, cuyas ventas –durante el primer cuatrimestre del año– decrecieron en el país 28%, y representan 8,7% del mercado en general, con 6.675 unidades comercializadas.

“Específicamente cayó 31% para el segmento de carga y 21% para pasajeros, particularmente, por la devaluación del peso frente al dólar, el aumento de las tasas de interés y por la caída de algunos sectores de la economía”, subraya Juan Fernando Muñoz, gerente comercial de la Distribuidora Hino de Colombia.

Para William Vélez, de Ford Motor Colombia, “otra consecuencia es la difícil situación que atraviesa el sector energético, que ha reducido la comercialización de estas referencias. Al igual que el cierre de algunas empresas o la disminución en los presupuestos de algunas de ellas, justamente por el alza de la divisa”, sostiene.

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Luis Targhetta, de Daimler Colombia, ratifica que el mercado se ha contraído sustancialmente, aunque en especial en segmentos de camiones, con 60%. Obviamente esto se debe a que todavía no arrancan los proyectos de infraestructura.

Otros puntos de vista

Sin embargo, en medio de la situación hay quienes se sienten beneficiados o se muestran positivos. Es el caso de Chevrolet, “cuyas ventas de vanes, entre enero y abril, tuvieron una participación de más de 25%; mientras en pick ups fue de 11%”, dice Alejandro Jaramillo, gerente de mercadeo y publicidad de GM Colmotores.

Así mismo, Alejandro Botero, director comercial de Renault-Sofasa, enfatiza que “la marca experimentó un crecimiento histórico en abril, al registrar una cifra de 18,3%, respecto al mes anterior, con 506 unidades comercializadas, y una participación en el mercado de utilitarios de 26,1%”, sostiene.

Por su parte, Juan Carlos López, gerente de mercadeo de Dinissan, enfatiza que este año se proyecta muy bien, porque “además de las megavías que interconectarán puntos cardinales del país, acortando tiempos de viaje y disminuyendo costos de operación para las empresas, también será clave la ampliación de las operaciones de la refinería de Ecopetrol en Cartagena, lo que impulsará las ventas de utilitarios en el país para el traslado de materias primas. También hay que ver que la devaluación del peso ha permitido mayores niveles de competitividad para las industrias colombianas, lo que se traduce en contar con productos más modernos, con mayor tecnología y que cumplan con los estándares que exigen las normas de transporte”.

Nuevas normas

A lo anterior se suma que desde 2015, con el objetivo de mejorar la calidad del aire de las ciudades, los vehículos nuevos que ingresen al país para el transporte de carga y pasajeros deben contar con motores de tecnología Euro IV o superior, los cuales emiten 87% menos de material particulado, con respecto a los modelos Euro II que todavía circulan.

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Así lo ordenó la resolución 1111 del 2013, emitida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que reglamentó los niveles permisibles de emisión de contaminantes que deberán cumplir las fuentes móviles terrestres en el territorio nacional.

Valga decir que la tecnología Euro IV corresponde a un estándar internacional de emisiones que solo se logra con diésel de bajo azufre, al que se le puede agregar un aditivo denominado comercialmente AdBlue (mezcla de agua y urea automotriz) para obtener mejores resultados.

“La inclusión de la tecnología Euro IV para los equipos diésel significaba un cambio importante en tema de emisiones e impacto en costos, que se combinaron con los ajustes de tasa de cambio, generando impacto de precios entre 25% y 40%, dependiendo de la fuente de origen de los productos. Sin embargo, se esperan más cambios, ya que no todas las marcas han finalizado la migración hacia ese tipo de tecnologías o superiores”, expresa Ilich Castro, gerente de mercadeo de buses y camiones Chevrolet.

Por su parte, William Vélez, de Ford, agrega que “aunque ya es una norma la implementación de estas tecnologías en vehículos impulsados por diésel, se espera que en lo que falta de este 2016 se dinamicen las ventas de utilitarios y de pick ups”.

Para Noel Ardila, vicepresidente comercial Automotores Toyota Colombia, “sin importar las tecnologías, hoy los diferentes importadores de vehículos utilitarios y comerciales deben tener dentro de su oferta productos encaminados a atender la variedad de requerimientos del mercado, con la idea de que el comprador tenga la plena libertad de elegir el que más se acomode a su actividad y presupuesto; aunque sin dejar de fijarse, de igual forma, en que sea una marca con buena representación y servicio de posventa que le permita mantener la flota 100% operativa”.

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